16 January, 2013

OFRENDAS EN EL NEVADO DE TOLUCA

 

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Fuente: INAH

HALLAN OFRENDAS EN EL NEVADO DE TOLUCA

*** En las profundidades de la Laguna del Sol del coloso de hielo, arqueólogos subacuáticos encontraron objetos de más de 700 años de antigüedad, que fueron usados en rituales

*** Restos de cerámica y copal, púas de maguey y un par de maderos con forma de serpiente se localizaron en el fondo del lago; en la superficie también se hallaron tepalcates y una escultura

Restos de cerámica, barras y conos de copal, púas de maguey y un par de maderos con forma de serpientes conocidos como “cetros Tláloc”, de hasta 700 años de antigüedad, fueron hallados por arqueólogos subacuáticos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en las profundidades de la Laguna del Sol del Nevado de Toluca, en Estado de México.

Los descubrimientos de estos materiales prehispánicos de carácter ritual, son producto de diversas inmersiones que realizaron los investigadores, bajo temperaturas que oscilan entre los 4 y 5 grados centígrados.

El hallazgo de dichos materiales antiguos confirma que distintos grupos del Valle de Toluca, como otomíes y matlatzincas —y posteriormente mexicas— ascendían hasta el cráter del volcán (a más de 4,200 msnm) para depositar estos elementos orgánicos en las aguas de dicho lago, así como en la Laguna de la Luna, en la que en investigaciones anteriores también se han localizado restos de objetos prehispánicos.

A lo largo noviembre pasado, integrantes de este proyecto multidisciplinario a cargo de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, enfocaron parte de sus labores en el área norte de la Laguna del Sol, donde los contextos arqueológicos permanecen casi inalterados. Sin embargo, otros factores dificultaron la exploración en las profundidades del lugar.

El arqueólogo Roberto Junco, codirector junto con la arqueóloga Silvina Vigliani del proyecto Arqueología subacuática en el Nevado de Toluca, así como Fernando Lozano, experto de buceo en alta montaña, informaron que vislumbrar las piezas no es fácil. El fondo de la llamada Laguna Grande o del Sol, es más turbio, a lo que debe agregarse la presencia de fitoplancton, consecuencia de la introducción de pez trucha en ese ecosistema.

“La visibilidad es mala. En la profundidad del lago existen tres tipos de alga, de manera que entre el sedimento intentamos percibir las formas de un objeto con  características similares a los que hemos detectado en la Laguna de la Luna (copal, púas de maguey y ‘cetros Tláloc’), y es entonces cuando analizamos con mayor detenimiento ese punto”.

Estos sencillos materiales son el testimonio de ritos que debieron realizarse a las orillas de ambos cuerpos de agua. El uso de púas de maguey lleva a pensar que quienes subían, probablemente un grupo de iniciados, hacían sangrar partes de su cuerpo, mientras la presencia de copal pone de manifiesto que se quemaba esta resina.

Los ‘cetros Tláloc’ o bastones de mando también hablan del propósito ceremonial con que se ascendía al cráter del Xinántecatl. El investigador Roberto Junco, explicó que pinos y encinos eran seleccionados y seccionados para elaborar estos objetos, antes de llegar a los lagos, puesto que la alta montaña se localiza por encima del límite de crecimiento arbóreo.

De estas piezas de madera se tomó una muestra para datar con más precisión la temporalidad de las ofrendas. Por su asociación con el copal, que ha sido fechado hacia1250 d.C., en el periodo Posclásico Tardío, es posible que correspondan al mismo periodo.

Como lugar de culto, el Nevado de Toluca fue concurrido al menos desde el años 650 a 900 d.C. (periodo Clásico Tardío), esto también se confirmó recientemente con el hallazgo de fragmentos de cerámica de ese lapso. De acuerdo con el arqueólogo Roberto Junco, la parte norte de la Laguna del Sol, coincide con un sitio conocido como El Mirador que se halla en un pico en el borde norte del cráter, donde también se han hallado evidencias prehispánicas.

Durante la temporada de campo realizada en 2010, el arqueólogo Arturo Montero excavó en El Mirador, encontrando una importante concentración de cuentas de piedra verde, pizarra y teselas de turquesa, pertenecientes también al periodo Clásico Tardío. Cabe mencionar que en este mismo punto, en 1962, el investigador Otto Schöndube rescató una estela que pudo funcionar como marcador solar.

Más hallazgos en la alta montaña

El proyecto Nevado de Toluca, emprendido hace cinco años y medio, no se reduce a la exploración en sus lagos. En su afán de entender la elevación como un gran espacio ritual, divino, a la par otro equipo de arqueólogos hace recorridos sistemáticos en la superficie de la alta montaña.

En esta ocasión los arqueólogos del INAH también ascendieron algunos de sus picos, entre ellos el “Sahagún”, donde se pudieron recuperar pequeños fragmentos de cerámica, muestra de que estos sitios agrestes eran también motivo de ofrendas.

En la arqueología de alta montaña, el material es muy escaso y está muy erosionado abundó la arqueóloga Silvina Vigliani, quien dirige la prospección en superficie: “En este caso, el Pico ‘Sahagún’, nos ofreció más material probablemente porque es más redondeado, menos rocoso, y el crecimiento de un poco de vegetación protege estos elementos cerámicos antiguos.

“Asimismo, hicimos recorridos en uno de los cerros que forman parte de la ladera baja del volcán, el Cerro Tepehuizco, y que coincide con la vía de ascenso de los pueblos que venían de Teotenango en época prehispánica. Por ese mismo canal natural de ascenso, en la línea de cantiles, se detectaron cuevas y aleros con restos de cerámica prehispánica, probablemente hecha por matlatzincas”.

La especialista Silvina Vigliani dijo que otro hallazgo relevante de la temporada 2012 del proyecto, fue la localización de una escultura aparentemente antropomorfa y decapitada, que se encontró en la orilla norte de la Laguna de la Luna, mientras se realizaban trabajos de topografía. La talla de piedra, de la que solo se conserva su sección baja, destaca por su estado de conservación.

Junto con piedras careadas con estuco y sahumadores ubicados en exploraciones previas, oradaciones en la roca y vestigios de petrograbados, esta escultura —que podría representar a un personaje en posición sedente—, indica que hubo un momoxtli o estructura circular de 4 m de diámetro, inmediato a dicha laguna, para la realización de ceremonias, tal vez durante el apogeo de los señores de Teotenango, hacia el periodo Epiclásico, hacia 700-900 d.C.

Con esta reciente temporada, el proyecto Nevado de Toluca, que representa la iniciativa de arqueología subacuática a mayor altura que jamás se ha hecho en todo el mundo, cierra un ciclo en cuanto a la exploración de sus cuerpos de agua, a la espera de trabajos más intensivos tanto en los lagos como en superficie.

El grupo partícipe del proyecto estuvo conformado por investigadores de la SAS, profesores e investigadores de Arqueología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y de la Universidad Autónoma del Estado de México, con apoyo del Equipo de Buceo Ciencias de la UNAM y otros expertos de buceo en altura.